Mi amigo Alejandro

Tengo un amigo que no la esta pasando bien. Sin laburo a los 32, recientemente sin mujer (despues de un noviazgo de 12 años ella lo deja), y el otro dia hizo contacto luego de tres años y medio de silencio. Les comparto parte de su produccion (con su consentimiento, claro).



Desesperado otra vez con las armas a mi alcance. Desgarrado de tanto silencio. Desbordado por los miedos más mundanos y cercano a convertirme en aquello que no quiero desde el alma. Perdido del tiempo, la razón y la templanza que requiere la vida para continuar. Necesité aferrarme a algo que me devolviese la esperanza por un instante al menos. Necesité ver las cosas de a un color por vez y no confundiendo a todos en una única luz blanca cercana a la locura. Y la mejor excusa para darme un respiro fue esta oración que se transformó en el prólogo de mi diario personal para no vivir vacío de ahora en adelante.
Te la paso. Podés mejorarla si querés. Podés borrarla o compartirla con quien quieras. Me permite vivir un poco más tranquilo la espera de todo lo que vaya a sucederme y me hace creer en aquello hermoso que está por aparecer de una vez y para siempre.


Viernes 9 de octubre de 2004.

Gracias Dios.

Por desgarrarme el alma más de cien veces para permitirme ver las cosas con mayor claridad.
Por quitarme todo cuando más lo necesité y volver a ser lo que nunca debí dejar de ser.
Por dejarme errar cuanto lo necesité para aprender como en vez próxima no he de hacer.
Por permitirme volver a aquellas armas de paz a las que tanto temen los que no te pueden ver.
Por dejarme seguir perdonando al encontrar en sus ojos algo de amor que no saben demostrar.
Por dejarme agradecerte todas las fuerzas que depositaste en mí y me dejan continuar.
Por enseñarme a cambiarle la letra a toda canción y convertirla en el vehículo que me eleva a vos.
Por dejarme escucharte en la risa de cada niño que cruzás en las calles que transito.
Por mostrarme todo lo bueno o malo que sienten los otros para comprender la solución.
Por callar permanentemente mi boca cuando más necesito que escuchen mi alma en regocijo o llanto.
Por sostenerme ante el vacío de la razón y manifestarme tu presencia en aquello de lo que soy testigo.
Por hacerme un soñador de millones de increíbles para los hombres y hacedor de sus imposibles.
Por ser parte de tu mano piadosa que alegra las almas incrédulas y me permiten enorgullecerme de vos.
Por cuidar de todos aquellos que me devuelven con actos de respeto mi amor desinteresado.
Por necesitarte y no negarte a mis ruegos más desesperados.
Por seguir siendo otro de los elegidos entre tus tantos.
Por hacerme sentir parte de ese cielo en este pobre mundo.
Y por todo lo glorioso que reserves para mi porvenir.
Como los antiguos, bailaré solo y descalzo, retribuyéndote todos los regalos dados, los por venir, y los que creerán que no mereceré recibir.

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