Cuentos Locos IV

Esto tambien solia contarselo a Maia.

Alas

Cuando yo era chico mis viejos me solian contar que desde los pocos dias de nacido, empece a desarrollar un par de extremidades mas en mi espalda a la altura del homoplato. Estos apendices en pocos meses se convirtieron en alas que al extenderse superaban un par de veces el tamaño de mi cuerpo. A medida que fui creciendo se fueron fortaleciendo y despegue por pimera vez del suelo un dia antes de largarme a caminar. Mi vieja me contaba que cuando la acompañaba a hacer las compras iba corriendo delante de ella hasta remontar vuelo y volvia aleteando. Iba y venia, iba y venia asi todo el camino. Ya en el jardin de infantes y hasta el preescolar era el mas popular jugando a la mancha y la escondida. Como era imposible alcanzarme yo preferia buscar encontrar y cazar, pero lo que mas nos divertia cuando la maestra no vigilaba era tomar a mis compañeritos de a uno por los ombros y hacerlos volar unos metros en el patio como si hubiera que cruzar un ancho rio.

Cuando se termino el preescolar, tuve que ingresar a la escuela primaria. Dicen mis papas que como la escuela era muy estricta no se permitian niños con alas, asi que tuvieron que someterme a una operacion quirurgica para extirparlas. Dicen que a partir de entonces me converti en un niño oscuro, solitario y silencioso, y que ya no volvi jamas a reir como antes. Por supuesto que yo de toda esta fabula no recuerdo nada, pero la verdad es que desde mis primeros recuerdos siempre tuve esta inexplicable urgencia por volar.


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