Sin querer queriendo.

Hace un tiempo (años) que vengo identificando comportamientos humanos a partir de su interacción con mis silencios.
Resulta que soy en general bastante silencioso, a veces al borde del rarismo, y esto provoca en la gente las más diversas reacciones que con el tiempo supe agrupar dependiendo de lo jodido que sea el otro humano.
Primero que nada resulta notable la necesidad urgente que tiene la mayoría de verse en un espejo. A veces me divierte disentir levemente con mi interlocutor y ver como en forma casi desesperada tuerce su discurso y hasta intenta justificar y entender mi posición sin mi intervención!
Hasta ahí es sólo una anécdota pero uno de los efectos secundarios de este fenómeno de espejo es que rápidamente logro comenzar a identificar a los jodidos. Gente mala y gente buena con toda la gama de grises se exponen en forma casi gráfica mientras tratan de que nos parezcamos entre nosotros. Es muy loco y realmente lo termine de descubrir cuando yo mismo cometí la imprudencia de prejuzgar un compañero nuevo de laburo. Por suerte pifié largamente y quedando expuesto pude recapitular y descubrir lo que había hecho.
Resumiendo y recuperando una frase de Ciudad de Ángeles, los que piensan que toda la gente es buena son buenas personas y los que piensan que son todos malvados son gente egoísta y mala.
Así hay quienes me ven como un ser despreciable y otros como un buen tipo.
En realidad no me veo ni muy muy ni tan tan. Alguna gente se gana mi respeto y cariño y otros no, y esto depende un poco de mí y un poco de los otros en definitiva.
Sepanlón. Sepan que lo sé.

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