Elevados niveles de odio y violencia

Mi cuarto año de secundaria a los 16 lo hice en una escuela pública en turno vespertino de 17:00 a 21:00 más o menos. Fue un cambio fuerte y relajante, ya nadie me decía negro y me llamaban por mi nombre. Ahí conocí por primera vez como funciona la representatividad política. En el colegio privado religioso no hay centro de estudiantes. 
Ese año, 1988 los estudiantes del partido de Gral. Sarmiento conseguimos un pasaje estudiantil gratuito con una credencial que debían reconocer varias líneas de colectivos que usábamos en la zona. Una de esas líneas, la 740 no quería reconocer esta ordenanza municipal de modo que los centros de estudiantes del partido organizaron una sentada en el playón de la terminal para evitar la entrada y salida de colectivos hasta que la empresa acordara una reunión entre las organizaciones estudiantiles y el municipio. 
La segunda tarde que íbamos a participar de la sentada y que mis padres ya estaban al tanto mi viejo me dió un par de consejos prácticos. Me dijo que estuviera atento a cualquier brote de violencia. Que si había corridas que al contrario de seguir al tumulto evitara correr y me alejara. Que prestara especial atención a quienes incitaran a cometer actos violentos porque para cuando la represión comienza ellos ya no están. Me dijo: -No seas carne de cañón. Los jóvenes especialmente con convicción y alimentados y enceguecidos por el odio se vuelven el infante perfecto, motivado y dispuesto. 
"No seas carne de cañón" 
Su mensaje fue siempre claro en ese sentido. Podía pensar como quisiera y participar de cualquier acto pero no por eso dejar que me lastimaran. 

Hace diez años que en mi laburo tengo que lidiar con un nivel altísimo de violencia verbal y odio, ya sea por rivalidades deportivas o políticas. Intolerancia general camuflada de chiste políticamente incorrecto, léase xenofobia, homofobia, racismo y violencia hacia la mujer. 
Francamente mis compañeros de laburo me preocupan poco así que digamos que aprendí a no dejar que me afecten sus cosas aunque me lastimen. Gran contradicción pero en fin así elegí convivir. 
Por otro lado cuando estás expresiones surgen en el ámbito familiar no logro evitar la angustia. Cómo consecuencia de ello me alejo, cierro las vías de comunicación para evitar cualquier tipo de confrontación. No quiero pelear aunque el interlocutor esté desesperado por disparar. 
Son tiempos raros en los que se mezcla todo. Hace un tiempo creía que por fin estaba habiendo una apertura mental en la gente, pero termino sucediendo lo contrario. La idea de equilibrio y equidad provoco en una gran cantidad de personas el efecto contrario. La gente no esta lista para que al vecino le vaya bien. Ganó la mezquindad, la intolerancia y la falta de empatía. Me resulta doloroso ver como el egoismo siempre termina ganando. Los humanos no somos ni buenos ni solidarios por naturaleza, hay que elegirlo. La realidad es que cada uno vive en su propia nube de pedo, que se retroalimenta de quienes piensan igual y descarta a los que no. Ya no hay una sola verdad porque construimos nuestras realidades como nos conviene. 
En esa retroalimentación subyace una ceguera, una visera como la de los caballos que nos hace seguir mirando hacia el mismo lado todo el tiempo que quienes tienen el poder utilizan para manipularnos a su beneficio. Los mensajes de odio solo sirven de alimento para quienes eligen retorcerse en su propia bronca, una y otra vez, repitiendo consignas y reforzando la idea de odio.

Veo que hay gente mas permeable que otra a estos mensajes, que parecen disfrutar de la confrontacion por el solo hecho de enfocar su odio. De lejos se ve como una necesidad de desahogo, un grito desesperado por ser escuchado, comprendido. Pero lejos de resultar terapeutico se asemeja a un adoctrinamiento sistematico. Una escalada de violencia verbal y arranques de ira que una vez que estén bien orientados van a provocar mucho dolor a todos los que estén cerca. Penosamente reconozco claramente a quien se la pasa sembrando con paciencia ese odio y deja a la otra persona vulnerable ir al choque mientras observa el fruto de su influencia desde la oscuridad.
La relación de mis viejos es así. Mi vieja termina reaccionando ante todo y todos mientras mi viejo observa. Mi vieja tiene comportamientos esquizoides y mi viejo sicóticos. El odio original de mi vieja fue siempre hacia mi viejo pero con el tiempo cambió y ahora ya no distingue y no recuerda cual fue el odio que inició todo.
Lo más preocupante es ver como otras parejas en la familia repiten el patrón. Y cada vez se parecen más.

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